Aparcar por (pantalones)

21/12/2016
Que Marbella es un lugar donde muchos vecinos hacen lo que les viene en gana no es algo que se descubra hoy. Que este pueblo tiene un elevado número de vecinos egoístas es un dato nada novedoso. Aunque, por suerte, existen personas cabales, cautas y respetuosas con las normas. 

En la cuestión del tráfico, nuestra ciudad es un verdadero caos en ciertos puntos, donde se mezcla el referido egoísmo con la apremiante necesidad de quienes deben repartir mercancía en los numerosos establecimientos presentes, pero a ello se une el cada vez más asentado estilo de vida bajo la premisa del “voy a lo mío y que se fastidie el que viene detrás…”.

Calles como Jacinto Benavente se han convertido en una cuestión imposible ya. La zona del Mercado, más de lo mismo, con el agravante de la coexistencia de zonas de carga-descarga, aparcamientos con los accesos colapsados por vehículos que toman la entrada al parking como un lugar para aparcar “per se” (ya sea para hacer gestiones, tomar un café, cuando no ver a la novia…). Las imágenes que ilustran esta columna de hoy hablan por sí solas.



¿Qué soluciones hay? Se preguntará el lector. La acción policial, sin duda, pero la concienciación social más aún. Todos, absolutamente todos, sabemos que la parada del autobús no es un lugar para dejar estacionado el coche (no vale lo de “si son únicamente dos minutos…”), solo es preciso que la neurona de la lógica se active, acaso mínimamente, aunque a algunos no le podemos pedir mucho más, y en esa activación les dé tiempo a pensar algo así como “seguramente llegue el autobús, no podrá parar, se formará un embotellamiento y todo porque yo quiero aparcar ahí…”.

Todo eso, cuando no se encuentra el conductor del vehículo estacionado, tomando copitas en alguno de los establecimientos situados en los bajos del edificio de abastos, disponiendo de capital para ello pero no para pagar el par de euros que le cuesta el aparcamiento situado justo debajo… debajo de la copita… Es curioso, hay “leuros” (que Carlos Herrera) para darle al vaso, pero no para dejar el coche bien aparcadito, sin molestar sobre todo.

Pero, llega el turno de los sufridos repartidores, que intentan desarrollar su trabajo de la mejor manera posible. Al déficit de zonas habilitadas de carga y descarga se une ese deporte institucionalizado del “lo pongo aquí que tengo prisa”. La agravante falta de espacios para el desarrollo, más que necesario, de la labor repartidora de todo aquello que luego nos encontramos en restaurantes, tiendas… no puede ser óbice para hacer lo que le venga en gana cuando ello supone molestias y perjuicios para otras personas.



Siguiendo el recorrido por la zona más céntrica de Marbella, el colmo del aparcamiento por (pantalones), lo cual queda mejor que usar otro término también finalizado en “…ones. Decía, que el colmo llega cuando en una zona, exclusivamente peatonal como es la Plaza del Santo Sepulcro, uno se encuentra día sí día también, vehículos estacionados delante de la capilla del Yacente, obstaculizando clara y notoriamente el paso a las personas que utilizan ese acceso al Casco Antiguo.

Parece ser, según me dicen, que pudieran ser coches consistoriales, dedicados a los servicios de notificación. Si así fuere, me pregunto: ¿existe una normativa de tráfico, específica, para ellos? ¿Por qué aparcan ahí? ¿Les viene mejor, y de manera más cómoda, estacionar el vehículo en ese lugar, antes que buscar estacionamiento, como hacen todos los ciudadanos? ¿Tienen un privilegio, una prerrogativa, una dispensa especial? ¿La Policía Local, que es la competente para sancionar esa cuestión, hace algo? ¿O existe alguna autorización expresa para poder vulnerar la, antes referida, normativa de tráfico, que todos cumplimos a pies juntillas? Y repienso: autorizar un acto a sabiendas de su ilegalidad, me parece… que es prevaricación ¿o no?ali



Y como ultimo botón de muestra ilustrativa de la práctica del aparcamiento por (pantalones), dos más que claros ejemplos: por un lado, en otra calle peatonal, entre los edificios Álfil y RS21, la llamada calle Padre Joaquín Belón, donde se sitúa un aparcamiento privado y se está construyendo el inminente Mercado Gourmet “Abastos y Viandas”, algunos toman esa zona como estacionamiento ocasional. Pero es que, recientemente, en la cercana calle Notario Luis Oliver (antigua C/ Finlandia), pude comprobar como las aceras de esta remodelada vía, son usadas por quienes, se supone, esperan a la salida de clases en el Instituto Río Verde.

¿Es la mejor solución, ocupar decenas de metros de acera, para esperar a que los vástagos salgan de clase? Muchos dirán/pensarán “en algún sitio hay que parar…”. A lo cual siempre respondo: “claro, dentro de la clase mejor…”. Desconozco si son los actuales tiempos, la sociedad actual, el excesivo proteccionismo paterno, pero lo cierto es que muchos de los de mi generación hemos ido a clase solos, sobre todo con cierta edad… El otro día me lo confesaba un buen amigo: “antes nos dejaban ir solos a todos sitios, ahora a mi hijo, ni a la puerta de la casa…”.



Algo está pasando, pero hay que poner cierto remedio al inmenso egoísmo existente y patente en estos tiempos y en este pueblo. No puede seguir imperando el aparcar por (pantalones), es decir, el porque sí y punto. 
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