Que cada palo aguante su vela

07/12/2012
Afronto mi segunda aparición en este blog, aunque no voy a tratar, como había anunciado en el anterior, un tema deportivo ya que la actualidad manda, como se dice siempre en periodismo, y es momento de analizar otros asuntos de mayor importancia como el ERE al que se van a tener que enfrentar en muy poco tiempo los trabajadores municipales. Aún no hay confirmación oficial, pero todo apunta a ello. 

Y en todo este tenebroso asunto, que califico así porque no existe claridad sobre lo que va a pasar, o mejor dicho sobre cómo va a ocurrir, el último capítulo ha sido lo que algunos han llamado propuesta, otros órdago e, incluso, chantaje político planteado por Carlos Rubio, el responsable de las cuentas municipales. Le ha venido a decir a la Junta que, o me das lo que pido, o pongo a gente de patitas en la calle y te echo la culpa. 
 
Lo que reclamó el coordinador de Hacienda es de una bajeza política importante. Tratar de adjudicarle a la Junta la responsabilidad sobre el despido de trabajadores municipales no es más que un intento de desviar la atención utilizando un argumento recurrente, manido, aburrido y que, desgraciadamente, recuerda a épocas pasadas en Marbella, cuando los de aquí la expoliaban pero la culpa de todo era de los que estaban en Sevilla. 
 
Miren, todos sabemos que a la Junta se le pueden achacar muchas cosas, se le puede recriminar que no empezara antes las obras del colegio Vargas Llosa, que no termine de una vez la ampliación del Hospital Costa del Sol, que no haya arreglado centro escolares, que no construya centros de salud, y así un largo etcétera. A las administraciones, sean cuales sean, hay que exigirles y a los políticos de San Telmo, por supuesto. 
 
Quizá hasta le podamos censurar también que no hayan hecho un nuevo plan de pagos para devolver el anticipo reintegrable, aquellos 100 millones que nos dieron en 2006 tras la disolución del Ayuntamiento por la operación Malaya para que la institución pudiera arrancar desde el pozo en que la habían dejado. Pero no podemos olvidar que los plazos que existen ahora para saldar esa deuda fueron negociados, firmados y celebrados por Ángeles Muñoz y Carlos Rubio. 
 
¿Cuál es entonces el problema? Pues que el actual plan de amortización ha sido muy favorable durante estos años, pero ahora llega el momento de la verdad y hay que hacer frente a las principales cantidades que se deben. Esto se sabía desde el momento en que se llegó a los acuerdos citados y, por tanto, ahora no sirve lamentarse. Al contrario, habría que haber buscado soluciones. Tener que pedir un nuevo aplazamiento, ahora a 40 años, es una prueba evidente de un rotundo fracaso en materia económica. 
 
Y el colmo es intentar vincular este patinazo con el despido de trabajadores municipales, tratando de enmascarar una situación que es responsabilidad del equipo de Gobierno. Que el interventor municipal detecte un desfase de 19 millones en el ejercicio de 2011, el último que se ha cerrado, y eso obligue a realizar un plan de ajuste, solo tiene que ver con una mala gestión, pero hecha aquí, en Marbella. 
 
Los grupos de la oposición llevan años denunciando que los presupuestos se han estado maquillando al incluir en el capítulo de ingresos activos de dudoso cobro. Quizá sea el momento de que reflexionemos sobre este aspecto y unirlo a la llegada de un nuevo interventor para tener los motivos que han colocado al Ayuntamiento en esta situación. 
 
El despido de trabajadores va a ser traumático, en primer lugar, por supuesto, para los propios empleados que van a perder su puesto, pero también va a suponer un alto coste político y electoral para quien lo va a llevar a cabo. Por ello, se busca desviar la atención, pero aquí ya somos todos mayorcitos y, como se suele decir, que cada palo aguante su vela, y esta solo es del Ayuntamiento. 

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